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Vivir más y mejor, ¿en qué nos puede ayudar la IA?

Vivir más y mejor, ¿en qué nos puede ayudar la IA?

21 de octubre de 2025

 

 

El tema de la semana:

 

“Vivir más y mejor, ¿en qué nos puede ayudar la IA?”

 

Por Patricia Vara

 

 

Estos días ha sido noticia en los medios de comunicación María Branyas, la mujer española que vivió hasta los 117 años y falleció en el 2024, en el 2023 se convirtió en la persona viva más longeva del mundo.  Se ha publicado en estas fechas, un estudio científico que intenta arrojar luz sobre las posibles causas de su longevidad a través de los estudios multidisciplinares a los que se sometió María voluntariamente en los últimos años de su vida, donde se resume en las siguientes claves: un sistema inmune muy potente, sin apenas inflamación, unido a una edad biológica 23 años menor que lo que decía su documento de identidad. Siendo por tanto un caso realmente extraordinario, a su excepcional biología se le suma una vida con ausencia de hábitos perjudiciales y con gran actividad y sociabilidad. Que nos demuestra que la concepción que tenemos de que envejecer equivale a enfermedad, no tiene por qué ser así.

 

Y en esto quizás nos puede ayudar el mundo de la tecnología, que está escribiendo un nuevo capítulo sobre cómo vivir más y mejor. La Inteligencia Artificial (IA) está transformando silenciosamente la medicina: hay ya ejemplos de diseño rápido de fármacos con ensayos clínicos más eficiente; detección temprana de enfermedades a través de estudio de bases de datos de historiales médicos antes incluso de que aparezcan los síntomas ya que puede analizar millones de datos clínicos en segundos y permite diseñar tratamientos personalizados. Hay ya, modelos que incluso pueden predecir la susceptibilidad a enfermedades décadas antes. Incluso la IA en radiología, imágenes médicas y patología que permite detectar anomalías con mayor rapidez y precisión, reduciendo los falsos negativos o hallazgos tardíos que salvan vidas.

 

En conclusión, gracias a la IA, hoy es posible identificar patrones que un ojo humano nunca vería. Desde diagnósticos precoces de cáncer o Alzheimer, hasta cirugías asistidas por robots o sistemas predictivos que anticipan riesgos cardiovasculares. Lo que hace apenas una década parecía ciencia ficción, hoy está mejorando la calidad de vida de millones de personas.

 

Sin embargo, no podemos ignorar que estos avances también plantean un desafío profundo: el acceso desigual. Las innovaciones médicas basadas en Inteligencia Artificial tienen un coste elevado, y existe el riesgo de que solo quienes disponen de mayores recursos puedan beneficiarse de ellas.

 

La verdadera sostenibilidad exige que el progreso sea compartido, que la tecnología no amplíe las brechas sociales, sino que las reduzca. Por eso, invertir de manera responsable significa también apostar por modelos de innovación que garanticen la equidad y la accesibilidad, para que el derecho a una vida más larga y saludable no dependa del nivel económico, sino de la dignidad de cada persona. En el ámbito de la salud, esto se traduce en apoyar empresas que desarrollen soluciones médicas innovadoras con un enfoque responsable: biotecnología respetuosa, digitalización sanitaria segura, investigación orientada a la prevención y no solo al beneficio económico. Invertir en estas iniciativas no solo impulsa la economía, sino que también fomenta una sociedad más sana, solidaria y preparada para el futuro.

 

La Inteligencia Artificial, bien utilizada, puede convertirse en una excelente herramienta al servicio de la humanidad. No se trata solo de prolongar la vida, sino de prolongar la calidad de esa vida, de ayudarnos a envejecer con salud, autonomía y dignidad.  Y quizás dentro de no muchos años, la historia de María Branyas ya no sea una excepción, sino un ejemplo alcanzable para muchos.