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La evolución de las marcas de automoción: cifras, riesgos y retos

La evolución de las marcas de automoción: cifras, riesgos y retos

28 de octubre de 2025

Por Sandra Fernández

En 2025 se ha acelerado de forma clara la presencia de fabricantes chinos en el mercado automovilístico español.

Un ejemplo claro es que, en el acumulado del año, BYD se ha consolidado como la marca líder en matriculaciones de turismos enchufables, con alrededor de 16.600 unidades. Este hito sitúa a BYD por primera vez en el top 10 de ventas a particulares en España. No es un fenómeno aislado. MG también muestra un empuje extraordinario: en el acumulado del año la marca registra casi 32.000 matriculaciones, siendo en estos momentos la tercera marca más vendida a particulares.

También tenemos los casos de otras marcas de origen chino como Omoda, Jaecoo o Ebro, con las que poco a poco la sociedad se va familiarizando y que están aumentando progresivamente sus cuotas de mercado en nuestro país.

Son varios los factores que justifican este crecimiento:

  1. Oferta eléctrica competitiva y precios agresivos.
  2. Distribución y red comercial intensiva.
  3. Preferencia por etiqueta cero y ayudas públicas: el auge de la demanda de vehículos eléctricos ha beneficiado especialmente a las propuestas chinas asequibles.

En el otro lado de la balanza tenemos a los fabricantes europeos que, durante décadas, han sido un símbolo claro de fortaleza industrial, ingeniería avanzada y liderazgo en innovación. Fabricantes como Stellantis, Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz o Renault están viviendo un momento de tensión que obliga a repensar modelos, cadenas productivas, estrategia comercial, regulaciones y hasta cultura corporativa.

En esta coyuntura, los retos a los que se enfrentan los fabricantes europeos se multiplican:

  1. Bajada de beneficios e ingresos.
  2. Regulación medioambiental estricta y costes de transición: las normativas europeas sobre emisiones de CO₂, objetivos crecientes de electrificación y estándares cada vez más exigentes obligan a grandes inversiones.
  3. Competencia global creciente, especialmente de China como indicamos antes.
  4. Costes operativos al alza: aumento del precio de materias primas, energía y componentes clave, como los semiconductores.
  5. Demanda irregular / ralentización del coche eléctrico: aunque la transición hacia vehículos eléctricos es obligada por regulación, no todas las señales del mercado han sido positivas. En algunas regiones la demanda ha sido inferior a las expectativas.
  6. Geopolítica, aranceles y riesgos externos: mercados extranjeros, especialmente China y los Estados Unidos, ejecutan políticas comerciales agresiva, imponen barreras arancelarias, etc.

Esta situación tiene varias consecuencias negativas importantes como la pérdida de competitividad y de puestos de trabajo, la dependencia de materias primas extranjeras o la exposición a posibles sanciones en caso en no cumplir con los objetivos de emisiones establecidos por la Unión Europea.En conclusión, la automoción europea está en un momento de transformación tan profunda que no basta con ajustes menores. Los cambios en las regulaciones medioambientales, la presión competitiva global, los costes operativos y las preferencias de los consumidores imponen un escenario en el que los fabricantes tienen que decidir entre adaptarse de manera ambiciosa o correr el riesgo de perder cuota de mercado, relevancia tecnológica y autonomía industrial.

Para que Europa conserve su capacidad, no sólo como fabricante de vehículos sino como actor industrial global, será fundamental coordinar políticas industriales, innovación, cadenas de suministro y estrategias de comercialización. Y hacerlo con urgencia, pues muchos de los retos ya están impactando los resultados financieros, el empleo y la competitividad.