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Groenlandia

Groenlandia

3 de febrero de 2026

Por Borja Fernandez de Vega

Durante las primeras semanas de 2026, Groenlandia se ha convertido en protagonista de los principales titulares internacionales. Probablemente nunca antes este territorio había acaparado tanta atención mediática, pero las declaraciones de Trump han hecho que todos pongamos la mirada en esta enorme isla y queramos conocer un poco más sobre ella.

Groenlandia es considerada la isla más grande del mundo, con una superficie de 2.166.086 km², de los cuales más del 81% permanece cubierto por hielo, lo que la convierte en uno de los territorios más inhóspitos y menos densamente poblados del planeta. A pesar de su ubicación junto a América del Norte, la isla mantiene un vínculo profundo con Europa ya que desde 1814 forma parte del Reino de Dinamarca. En 1979 obtuvo el autogobierno, y en 2009 aumentó aún más sus competencias con el Autogobierno Ampliado, controlando gran parte de sus asuntos internos excepto defensa y política exterior. La población actual ronda los 56.000 habitantes, concentrados en pequeñas comunidades costeras.

Su economía depende casi por completo del mar, siendo la pesca y el procesamiento de pescado la base de sus exportaciones y del empleo local. Además, la isla explota algunos minerales, como anortosita y rubí. Sin embargo, la actividad minera podría ser mucho más rentable si lograra desarrollar la explotación de sus tierras raras, ya que Groenlandia cuenta con una de las mayores reservas del mundo, estimadas en 1,5 millones de toneladas.

Ya nos adelantaba nuestra compañera Patricia Vara, en un semanal de abril de 2025, el creciente protagonismo de las tierras raras, un conjunto de 17 elementos químicos esenciales para la industria tecnológica, la defensa, las energías renovables y la fabricación de dispositivos electrónicos avanzados. Recordemos que China domina más del 60 % de su producción y refinado, una dependencia que preocupa profundamente a Estados Unidos.

En este contexto, en 2025 Estados Unidos y Ucrania firmaron un acuerdo para crear un Fondo de Inversión para la Reconstrucción de Ucrania, mediante el cual Washington obtiene acceso privilegiado a proyectos de explotación de tierras raras y otros minerales estratégicos en territorio ucraniano. Y aunque Trump justifica su interés por Groenlandia en términos de “seguridad nacional”, no cabe duda de que el hecho de que la isla albergue una de las mayores reservas de tierras raras del mundo pesa en sus aspiraciones.

El interés de Estados Unidos por Groenlandia no es reciente. De hecho, lleva más de un siglo intentando influir sobre la isla danesa. Ya en 1867, 1910 y 1946, llegó a plantearse su compra a Dinamarca, y durante la Segunda Guerra Mundial incluso ocupó el territorio para impedir que Alemania pudiera utilizarlo con fines estratégicos. Más tarde, en 1951, Estados Unidos y Dinamarca firmaron un tratado que dio a los estadounidenses un papel clave en la defensa del territorio y permitió mantener una presencia militar permanente.

En la actualidad, este interés se ha reavivado, impulsado no solo por las reservas minerales ya mencionadas, sino también por factores geopolíticos. Entre ellos destacan su importancia estratégica y militar en el Ártico, así como el hecho de que el deshielo está abriendo nuevas rutas marítimas en la región. Controlar Groenlandia permitiría a Estados Unidos influir en estos futuros corredores comerciales.

Ante esta nueva situación, Groenlandia no solo está respaldada por su propio gobierno autónomo y Dinamarca. La Unión Europea y la OTAN se han alineado para proteger la soberanía de la isla frente a las presiones de Estados Unidos, reforzando su presencia militar en el Ártico y declarando que la seguridad de Groenlandia es un asunto estratégico para toda la alianza. Dinamarca, por su parte, mantiene una postura firme: está dispuesta a dialogar sobre cooperación económica y de seguridad, pero rechaza de forma categórica cualquier negociación que implique ceder el control político del territorio.