Alivio temporal en los mercados financieros condicionado por un equilibrio geopolítico inestable
Por Mario Catalá
El anuncio de una tregua temporal de dos semanas entre Estados Unidos e Irán ha sido el principal detonante del comportamiento de los mercados financieros durante las primeras sesiones del mes de abril. La reacción inicial fue claramente positiva, con un fuerte rebote de los activos de riesgo y una caída significativa de las rentabilidades de la deuda soberana, al tiempo que se revisaban a la baja las expectativas de subidas de tipos de interés. No obstante, la falta de visibilidad sobre la solidez del acuerdo y la continuidad de las negociaciones ha mantenido un elevado nivel de volatilidad, evidenciando la fragilidad del alto el fuego, que parece podría darse por concluido en cualquier momento.
En cuanto a repercusiones económicas, el principal foco para la comunidad inversora sigue siendo la evolución de los precios de la energía: aunque el Brent llegó a corregir hasta un 15% en una sesión tras la tregua, persiste una prima de riesgo geopolítica y energética que difícilmente permitirá que los precios vuelvan a los niveles previos al conflicto, al menos a medio plazo, siendo Asia y Europa las regiones más vulnerables por su dependencia del crudo procedente de oriente medio.
Estados Unidos
La economía estadounidense aún no ha mostrado señales de debilidad, una vez se ha cumplido un mes desde el inicio del conflicto bélico. Los indicadores adelantados siguen ofreciendo una imagen mixta pero razonablemente sólida. El PMI manufacturero de marzo se consolida en zona de expansión al subir hasta el 52,3, mientras que el PMI de servicios corrige de forma notable hasta 49,8, reflejando cierta desaceleración en el sector terciario. En términos de crecimiento, el PIB del cuarto trimestre de 2025 fue revisado a la baja hasta el 0,7%, afectado por el cierre de la administración durante 43 días. Para el primer trimestre de 2026, la Reserva Federal de Atlanta sitúa su previsión en el 1,3%. El consumo continúa mostrando fortaleza: las ventas minoristas de febrero crecieron un 0,6%, superando las estimaciones y con una mejora relevante en el componente subyacente. La confianza del consumidor también ha sorprendido positivamente según The Conference Board, con un repunte en marzo hasta 91,8, en clara contraposición a la encuesta de la Universidad de Michigan, que sí refleja una corrección más acusada (pasa de 56,6 hasta 53,3). En el mercado laboral, las nóminas no agrícolas de marzo superaron ampliamente las previsiones con 178.000 empleos creados, aunque con revisiones negativas del dato previo. La tasa de paro mejoró hasta el 4,3%, manteniéndose la tendencia descendente.
En cuanto a inflación, el mercado descuenta un repunte del IPC de marzo hasta el 3,4%, con una subida también en la inflación subyacente. La Reserva Federal mantuvo los tipos sin cambios en marzo y el mercado ha girado de forma drástica sus expectativas, pasando de anticipar recortes en 2026 a descontar estabilidad prolongada e incluso alguna subida adicional. No obstante, estas previsiones de movimientos de tipos están variando de manera drástica semana a semana, en un contexto marcado por los devenires de la guerra, y los fortísimos movimientos en el precio del crudo.
Europa
La economía europea ha mostrado en marzo señales de menor solidez, influida sin duda por el precio del Brent por encima de los 100 USD/b, con un impacto directo y significativo sobre la inflación. Los PMIs reflejan una evolución divergente: el PMI manufacturero sorprende positivamente y sube hasta 51,4, mientras que el PMI de servicios corrige hasta 50,2. El PIB del cuarto trimestre de 2025 se situó en el 1,2%, por debajo de lo previsto, aunque dentro del rango estimado para el conjunto del año. Las ventas minoristas de febrero cayeron un 0,2%, y la confianza del inversor ZEW sufrió un desplome significativo hasta -8,5 (la lectura anterior era de +39,4), reflejando claramente el sentimiento pesimista del inversor derivado del conflicto en oriente medio.
El mercado laboral sigue siendo uno de los elementos más resilientes, con una tasa de desempleo del 6,2%, cercana a mínimos históricos, aunque con un ligero repunte en el número de desempleados. El aumento de la rentabilidad de la deuda y el encarecimiento de la energía se configuran como factores claramente negativos para la inversión y el crecimiento futuro. En materia de precios, el IPC provisional de marzo repuntó con fuerza hasta el 2,5%, mientras que la inflación subyacente, que no tiene en cuenta las variaciones en los precios del combustible, descendió ligeramente hasta el 2,3%. El Banco Central Europeo por su parte mantuvo los tipos sin cambios en marzo, dejando la facilidad de depósito en el 2%, aunque el mercado ha pasado a descontar posibles subidas adicionales para contrarrestar las presiones inflacionistas derivadas del shock energético.
China
China ha quedado relegada a un segundo plano informativo desde el inicio de la guerra, aunque los datos macroeconómicos disponibles para marzo han sido positivos. Los PMIs mejoraron ligeramente y se situaron en zona de expansión, con el PMI manufacturero en 50,4 y el PMI de servicios en 50,1 (ambos por encima de las previsiones del mercado). Tras cerrar 2025 con un crecimiento del 5%, el gobierno chino ha fijado para 2026 un objetivo de crecimiento en un rango entre el 4,5% y el 5%. Destacan especialmente los datos de comercio exterior de febrero, con un fuerte crecimiento de las exportaciones (+21,8%) y de las importaciones (+19,8%), muy por encima de lo esperado.
La inflación también ha repuntado de forma significativa: el IPC de febrero subió hasta el 1,3%, impulsado por factores estacionales, el encarecimiento de materias primas y una menor deflación industrial, con un IPP en -0,9%.

