Faro de Mercados 23/06/2026
El pasado 20 de junio se alcanzó un acuerdo de alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, un acontecimiento que fue recibido positivamente por los mercados financieros. Sin embargo, la firma del acuerdo no ha supuesto una normalización completa del entorno geopolítico. Los continuos ataques de Israel en el Líbano siguen generando incertidumbre, especialmente en los mercados energéticos, donde el suministro de gas natural licuado (GNL) y petróleo procedente del Golfo Pérsico continúa siendo objeto de atención. Además, Irán ha pospuesto las reuniones previstas para avanzar hacia un acuerdo de paz duradero, alegando que las acciones militares israelíes en terceros territorios contravienen el espíritu de los compromisos alcanzados. En definitiva, aunque se han producido avances diplomáticos sobre el papel, la situación en el estrecho de Ormuz —uno de los principales focos de tensión global de los últimos meses— continúa sin mostrar una resolución definitiva.
Mientras tanto, la atención de los mercados se ha desplazado hacia Estados Unidos. El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, sorprendió con un discurso de tono claramente restrictivo tras la reunión del FOMC. La reacción fue inmediata: los mercados comenzaron a descontar hasta dos subidas adicionales de tipos de 25 puntos básicos antes de final de año, e incluso no se descarta un primer movimiento en la próxima reunión si el mercado laboral mantiene su fortaleza y la inflación continúa mostrando resistencia. De este modo, las expectativas de una política monetaria más acomodaticia y de un dólar más débil quedaron rápidamente en segundo plano, reabriendo el debate sobre la sostenibilidad fiscal estadounidense y sus implicaciones para los inversores.
En este contexto, la principal conclusión es que la volatilidad seguirá presente en los mercados, aunque probablemente dentro de rangos más acotados. Esto no impedirá episodios de movimientos significativos, tanto al alza como a la baja, en un entorno que seguirá estando condicionado por la evolución de la geopolítica y de la política monetaria.
Desde el frente macroeconómico, los datos continúan reflejando una economía global resiliente, en línea con los mensajes trasladados la semana pasada por los presidentes de la Reserva Federal y del Banco de Inglaterra. En China, la producción industrial mostró una recuperación parcial, mientras que la tasa de desempleo descendió una décima hasta el 5,1%. En Europa se confirmó una inflación del 3,2% en mayo, al tiempo que la confianza de los inversores registró una mejora significativa. En Estados Unidos, aunque el crecimiento de la producción industrial fue moderado, tanto las ventas minoristas como el índice manufacturero de la Fed de Filadelfia superaron las expectativas del consenso. De cara a esta semana, la agenda macroeconómica será relativamente limitada. Los principales focos de atención serán los datos de PMI en Europa y Estados Unidos, así como el índice PCE de mayo, referencia clave para las decisiones de política monetaria de la Fed.
La combinación de estos factores tuvo un efecto positivo sobre los mercados de renta variable. El S&P 500 avanzó un 0,93% y superó los 7.500 puntos al cierre de la semana. El comportamiento fue aún más favorable en el Nasdaq 100, que se revalorizó un 2,60% impulsado por las grandes compañías tecnológicas y cerró en 30.406 puntos. Aunque los índices estadounidenses no alcanzaron nuevos máximos históricos, se quedaron muy próximos a hacerlo. En Europa, por el contrario, sí se registraron nuevos máximos por segunda semana consecutiva. El Euro Stoxx 50 avanzó un 1,71% hasta los 6.293 puntos, mientras que el Ibex 35 destacó con una subida del 3,11%, cerrando en 19.347 puntos cerrando muy cerca de su nuevo máximo histórico.
La renta fija, sin embargo, sigue mostrando un comportamiento más errático. Tras varias sesiones de recuperación, las ventas reaparecieron, ejerciendo presión al alza sobre las rentabilidades. El Treasury estadounidense a diez años finalizó la semana en el 4,49%, devolviendo gran parte de las ganancias acumuladas previamente. En Europa, el Bund alemán redujo su rentabilidad en 2 puntos básicos hasta el 2,98%, mientras que el bono español a diez años repuntó hasta el 3,46%. La evolución futura del mercado de deuda seguirá dependiendo, en gran medida, de las expectativas de inflación, que por el momento continúan sin ofrecer señales claramente favorables para los inversores en bonos.
En materias primas, se repitió la tendencia observada en la semana anterior. El oro retrocedió un 1,55%, afectado por el repunte de las expectativas de tipos de interés, hasta situarse en 4.172,90 dólares por onza. Por su parte, el Brent cayó un 7,74% y cerró en 80,57 dólares por barril, aunque llegó a marcar mínimos semanales de 76,54 dólares. El precio de cierre resulta especialmente relevante desde un punto de vista técnico y fundamental. Si el crudo consolidara por debajo de los niveles actuales y el tránsito por el estrecho de Ormuz recuperara plenamente la normalidad, podría abrirse la puerta a descensos adicionales hacia la zona de los 72 dólares por barril. Un escenario de mayor estabilidad en la oferta de petróleo contribuiría también a reducir presiones inflacionistas y favorecería una mayor estabilidad en los mercados de renta fija.
Por último, el dólar protagonizó una notable recuperación tras las declaraciones de Warsh. Frente al euro, el tipo de cambio alcanzó niveles de 1,1417 antes de cerrar la semana en 1,1469, lo que supone una apreciación del 0,86% de la divisa estadounidense. En un escenario de creciente estabilidad geopolítica y financiera, cabría esperar una cierta pérdida de fortaleza del dólar frente a otras monedas. No obstante, el cambio de expectativas sobre la política monetaria estadounidense podría alterar significativamente esa dinámica en los próximos meses.
La frase:
Y nos despedimos con la siguiente frase del secretario general de la ONU, António Guterres, en la semana en la que se conmemora el 81 aniversario de la constitución de la ONU: “En un mundo dividido, hay una salida: el diálogo. Cuando conversamos, reemplazamos la confrontación por la cooperación”.
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