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Los mercados comienzan el año cerca de máximos, pero el sector software siembra dudas sobre la comunidad inversora

Los mercados comienzan el año cerca de máximos, pero el sector software siembra dudas sobre la comunidad inversora

Por Mario Catalá

 

La economía global arranca el año con un tono constructivo en los principales indicadores macroeconómicos, especialmente en Estados Unidos, aunque con señales de divergencia en función del dato económico que se mire, y con un entorno geopolítico que vuelve a situarse en primer plano. La evolución de la inflación y las decisiones de los bancos centrales siguen siendo el principal foco de atención de los mercados financieros, en un contexto en el que el crecimiento se mantiene, pero no exento de riesgos, donde en las últimas semanas se ha añadido la preocupación por el sector software.

 

Varias de las principales compañías pertenecientes al sector software (Microsoft, Palantir, Oracle, Adobe, etc) sufrían caídas importantes a comienzos de febrero, ante los temores de los inversores a que la inteligencia artificial pueda poner en entredicho el modelo de negocio clásico de estas compañías. La aparición en escena de modelos de inteligencia artificial como “Claude”, podrían mermar gran parte del valor añadido que tradicionalmente ofrecían estas compañías como el desarrollo manual (a base de equipos de programadores), la consultoría técnica o la automatización a medida. Y es que este tipo soluciones, podrían reemplazar gran parte de las tareas anteriores aun menor coste, y asegurando las soluciones a medida para cada usuario. Estamos solo al inicio de un largo debate que solo queremos mencionar, pero sin duda será importante observar como las diferentes empresas del sector son capaces de adaptarse a este nuevo entorno.

 

 

Estados Unidos

 

Los datos macroeconómicos publicados en las últimas semanas han sido, en términos generales, favorables, aunque con un mercado laboral que empieza a generar cierta incertidumbre. Los indicadores adelantados han mostrado un prometedor inicio de año, con unos PMIs de enero que han mejorado claramente las previsiones del mercado. El PMI Manufacturero se situó en 52,4 puntos frente al 51,9 de diciembre, mientras que el PMI de Servicios avanzaba hasta 52,7 desde el 52,5 anterior, manteniéndose ambos en zona de expansión.

 

El dato de crecimiento económico sigue sorprendiendo al alza en Estados Unidos, y es que el PIB del tercer trimestre de 2025 volvió a superar las expectativas con un crecimiento del 4,4%, donde además, la Reserva Federal de Atlanta estimaba para el último trimestre del año un crecimiento importante (en torno al 3,5%), que en caso de confirmarse, situaría el crecimiento de la economía estadounidense por encima del 3% para el conjunto de 2025.

 

Por el lado del consumo, las ventas minoristas han decepcionado en diciembre, quedándose planas cuando el mercado esperaba un avance del 0,4% mensual, y esto a pesar del buen inicio de la campaña navideña. Este dato podría empezar a generar preocupación si se confirma en los próximos meses, aunque no se descarta que la climatología adversa, haya tenido un impacto negativo puntual. La confianza del consumidor continúa mostrando señales mixtas. La encuesta de The Conference Board sigue deteriorándose y el dato de enero marcó mínimos al situarse en 84,5, muy por debajo de los 90,6 estimados y del 94,2 anterior. En contraste, el indicador de la Universidad de Michigan ha mejorado por cuarto mes consecutivo, alcanzando los 57,3 y alejándose de los mínimos históricos.

 

El mercado laboral por su parte sigue siendo el principal foco de divergencia entre los distintos indicadores. El dato de empleo privado ADP de enero anunciaba la creación de 22.000 puestos de trabajo, frente a los 46.000 esperados, mientras que las ofertas de empleo JOLTS se desplomaron hasta los 6,54 millones frente a los 7,2 millones previstos. Por el contrario, el dato de nóminas no agrícolas contradecía las señales anteriores, con la creación de 130.000 empleos en enero frente a los 66.000 estimados, y 172.000 nóminas privadas frente a las 70.000 esperadas, que además situaba la tasa de desempleo en el 4,3%.

 

El pasado viernes se publicó el dato de IPC correspondiente al mes de enero, que sorprendía al situarse en 2,4%, por debajo del 2,5% estimado y del 2,7% publicado en diciembre. A nivel subyacente bajó una décima hasta el 2,5%, tal y como se esperaba. Curiosamente, ambos datos se encuentran aún bastante lejos de los niveles que refleja el indicador de Truflation, que mide en tiempo real, los datos de precios de más de 15 millones de productos, procedentes de 30 fuentes distintas. Dicho indicador, que trata de evitar el retraso y la falta de dinamismo de los datos oficiales, estaría indicado que la inflación actual en Estados Unidos se situaría en torno al 0,75%.

Por su parte, la Reserva Federal mantuvo el tipo de interés de referencia en el rango 3,50%-3,75% en su reunión de enero, tal y como se esperaba. El nombramiento de Kevin Warsh como sucesor de Jerome Powell ha sido bien recibido por el mercado, disipando los temores a una pérdida de independencia por parte de la institución. La FED adelantó una bajada de tipos de 25 puntos básicos a lo largo de 2026, aunque el mercado descuenta al menos dos recortes, hecho que, unido a la dispersión del gráfico de puntos presentado tras la reunión, sugiere que la volatilidad seguirá presente a lo largo del año.

 

 

Europa

 

Europa continúa presentando un escenario macroeconómico mixto, aunque compatible con un crecimiento similar al del último ejercicio, donde se espera que el PIB crezca en un rango aproximado del 1,2% al 1,5%. Los PMIs de enero reflejan esta dualidad. El PMI manufacturero superó las previsiones al situarse en 49,5, aunque sigue por debajo del umbral de expansión. El PMI de Servicios, por su parte, no alcanzó el objetivo previsto y se quedó en 51,6, aunque continúa en terreno expansivo. A nivel nacional, el sector manufacturero muestra mejoras en Francia, que alcanza máximos de 43 meses con una lectura de 51,2, y en Alemania, que sube hasta 49,1, mientras que España retrocede hasta 49,2, mínimos de nueve meses.

 

En términos de crecimiento, tras la revisión al alza del PIB del tercer trimestre de 2025 hasta el 1,4%, la estimación para el cuarto trimestre apunta a un crecimiento del 1,3%, lo que permitiría un punto de partida más favorable para 2026. El consumo sigue siendo el principal punto débil. Las ventas minoristas cayeron un 0,5% en enero, claramente por debajo de la previsión de caída del 0,2%. La persistencia de una inflación subyacente por encima del 2% ha afectado especialmente a los productos no perecederos, y el consumo no termina de despegar. En el lado positivo, la confianza del inversor medida por el Instituto ZEW mantiene una tendencia favorable. La lectura de enero, en 40,8, supone la tercera subida consecutiva, reflejando un elevado optimismo inversor en el sector industrial europeo.

 

El mercado laboral continúa mostrando una notable resiliencia, con una tasa de desempleo de enero que se situó en el 6,2%, una décima mejor que lo esperado y muy cerca del mínimo histórico del 6,1% alcanzado en febrero de 2025.

 

En términos de inflación, el año ha comenzado de forma positiva en Europa, pues el IPC de enero corrigió hasta el 1,7%, tres décimas menos que en diciembre. Además, la inflación subyacente descendió una décima hasta el 2,2%, mejorando las previsiones, y en niveles no vistos desde 2021. Dados estos niveles de precios, era previsible que el Banco Central Europeo no introdujeses cambios en su primera reunión del año, y por tanto mantuvo la facilidad de depósito en el 2%. De hecho, el consenso general de mercado descuenta que el BCE no actuará sobre los tipos en 2026 gracias a la buena marcha de la economía, aunque varias casas de análisis apuestan por bajadas de entre 25 y 50 puntos básicos, si la inflación se sitúa claramente por debajo del 2% y un euro fuerte refuerza el proceso desinflacionista.

 

 

China

 

China continúa a la espera de la ansiada recuperación de la demanda interna, así como de su sector inmobiliario. El crecimiento económico sigue siendo sólido y podría verse impulsado tanto por los planes de estímulo del gobierno como por las inversiones en el sector de la inteligencia artificial, aunque los conflictos geopolíticos siguen siendo el principal obstáculo al que se enfrenta el gigante asiático.

 

Los PMIs de enero han mostrado una clara divergencia entre los datos oficiales y la encuesta Caixin, ya que los PMIs oficiales continúan reflejando debilidad, con lecturas ligeramente superiores a 49, mientras que los datos de Caixin muestran crecimiento y se sitúan en zona de expansión, con lecturas de 50,3 y 52,3 respectivamente. El PIB cumplió el objetivo marcado por el gobierno al crecer un 5% en 2025, aunque las diferentes previsiones apuntan a que en 2026, el crecimiento será algo más moderado, en torno al 4,5%. El sector exterior ha sorprendido positivamente: las exportaciones crecieron un 6,6% en diciembre, superando ampliamente el +3% estimado por el consenso, mientras que las importaciones avanzaron un 5,7%, muy por encima del 0,9% previsto.

 

La producción industrial de diciembre recuperó parte del terreno perdido en los meses anteriores y se situó en el 5,2%, mejorando también las previsiones. La tasa de desempleo se mantuvo en el 5,1%, una décima mejor que lo esperado, mostrando un mercado laboral que aguanta correctamente, aunque sin una recuperación clara del consumo, y en cuanto a precios, el IPC de enero corrigió de manera significativa tras tres meses cerca del 1%. La subida del 0,2% publicada, contrasta con la previsión del 0,4% y el dato anterior de 0,8%.