Inflación y movimientos de tipos en un contexto de posible desescalada del conflicto en Irán
Por Mario Catalá
La evolución reciente de los mercados financieros continúa marcada por el impacto prolongado del conflicto en Irán, que supera ya los 100 días. Sin embargo, durante el fin de semana Irán y Estados Unidos han anunciado un acuerdo para poner fin a la guerra, que en caso de corroborarse el próximo viernes con la firma del tratado en Suiza, introduciría un nuevo escenario de menor incertidumbre geopolítica, especialmente a través del canal energético. En este contexto, la economía estadounidense sigue mostrando una notable resiliencia, mientras que Europa empieza a reflejar un deterioro más evidente en sus fundamentales macroeconómicos.
La inflación continúa siendo el principal foco de atención de los bancos centrales, que mantienen un sesgo restrictivo en política monetaria, donde el Banco Central Europeo ya ha realizado un primer movimiento de tipos al alza. Todo ello en un entorno donde las señales del mercado apuntan a divergencias relevantes entre indicadores agregados y subyacentes, especialmente en el mercado laboral y en las valoraciones bursátiles.
Estados Unidos
La economía estadounidense no muestra por el momento señales claras de debilidad, a pesar del contexto geopolítico adverso. Algunos datos agregados, como el crecimiento del PIB, han comenzado a moderarse, pero el mercado laboral continúa mostrando una fortaleza significativa.
Los indicadores adelantados reflejan una evolución mixta. El PMI manufacturero de mayo mejoró hasta 55,1 desde 54,5, mientras que el PMI de servicios se mantiene en zona de expansión en 50,7, aunque por debajo de las expectativas y del dato anterior. En términos de crecimiento, el PIB del primer trimestre de 2026 ha sido revisado a la baja hasta el 1,6% desde el 2% inicial, y en su última estimación, la FED de Atlanta prevé una reducción hasta el 3% (desde el 3,8%) para el segundo trimestre del presente curso, reflejando también cierta desaceleración.
El consumo sigue siendo positivo, aunque con menor dinamismo (las ventas minoristas de abril crecieron un 0,5%, frente al 1,6% de marzo), mientras que la confianza del consumidor presenta señales divergentes: el indicador de The Conference Board se sitúa en 93,1, por encima de previsiones, mientras que el de la Universidad de Michigan ha marcado mínimos históricos en 44,8.
El mercado laboral continúa siendo el principal soporte de la economía. Las nóminas no agrícolas de mayo se incrementaron en 172.000 empleos, muy por encima de los 85.000 estimados, y con revisión al alza del dato anterior, y por su parte la tasa de desempleo se mantiene en el 4,3%, con una participación del 61,8%. No obstante, comienzan a aparecer señales que podrían poner en entredicho la fortaleza del mercado laboral, como es la caída del empleo a tiempo completo. En mayo, el número de empleados a jornada completa disminuyó en 79.000 personas, hasta los 134 millones de trabajadores, el nivel más bajo desde diciembre de 2024. Esto marca la segunda caída mensual consecutiva y la cuarta en los últimos 5 meses. El empleo a tiempo completo como porcentaje del empleo total ha bajado hasta el 82,4%, muy cerca del mínimo visto durante la pandemia de 2020. En comparación, el pico de 2022 y el pico previo a la crisis financiera fueron del 83,8% y 83,2%, respectivamente.
En cuanto a inflación, el IPC de mayo se situó en el 4,2%, en línea con las previsiones y cuatro décimas por encima del mes anterior (la inflación subyacente alcanzó el 2,9%), y las previsiones para el mes de junio apuntan a niveles similares, con el IPC en torno al 4,05% y el PCE cercano al 3,99%. En este contexto, la Reserva Federal mantiene una posición algo más cómoda que la del BCE, y aunque el mercado no descuenta ya bajadas de tipos, tampoco prevé movimientos al alza en el corto plazo. Eso sí, aumenta la probabilidad de nuevas subidas de 25 puntos básicos para finales de año.
Europa
La economía europea muestra un deterioro más evidente, afectada principalmente por el shock energético e inflacionario derivado del conflicto en Irán. Los PMIs de mayo han mejorado ligeramente respecto a las previsiones, pero continúan sin ofrecer visibilidad clara sobre la recuperación. El PMI manufacturero cae a 51,6 desde 52,2, mientras que el de servicios sube marginalmente hasta 47,7, permaneciendo en territorio contractivo. El crecimiento económico ha sufrido una revisión significativa, con el PIB del primer trimestre de 2026 reduciéndose desde el 0,8% inicial hasta el 0,3%, evidenciando una clara desaceleración.
El consumo también muestra cierta debilidad, con las ventas minoristas de abril cayendo un -0,4%, aunque con ligera mejora en revisiones anteriores. Por el lado de la confianza, el índice ZEW sorprendió positivamente al situarse en -9,1 frente al -21,4 esperado, posiblemente apoyado por expectativas de un alto el fuego.
En términos de precios, la inflación continúa al alza: el IPC alcanzó el 3,2% en mayo, con la inflación subyacente en el 2,5%, reflejando presiones persistentes en los precios, y ante este escenario, el Banco Central Europeo ha querido dar un mensaje rápido y claro, subiendo los tipos de interés 25 puntos básicos en su reunión del pasado 11 de junio, lo que demuestra que su prioridad sigue estando en el control de la inflación frente al crecimiento económico, a pesar del evidente deterioro macro.
China
La economía china mantiene una evolución estable, sin cambios significativos en sus principales variables macroeconómicas. La actividad continúa en niveles equilibrados, aunque sin capacidad clara de aceleración, lastrada por la debilidad de la demanda interna.
Los PMIs reflejan esta estabilidad, con el PMI manufacturero que se sitúa en 50,3 en abril (zona de expansión), mientras que el PMI de servicios cae a 49,4 desde 50,1, entrando en contracción. El crecimiento económico del primer trimestre de 2026 se sitúa en el 1,3%, equivalente a un 5% anualizado, sin nuevas actualizaciones recientes.
El sector exterior continúa siendo un pilar importante, donde las exportaciones crecieron un 19,4% interanual en mayo (superando previsiones), mientras que las importaciones aumentaron un 27,4%. La producción industrial por su parte decepcionó en abril al situarse en el 4,1%, por debajo de las estimaciones del 6%, mientras que el mercado laboral se mantiene estable con una tasa de desempleo en el 5,2%.
En cuanto a inflación, el IPC de mayo sigue contenido en el 1,2%, sin trasladar el aumento del precio del petróleo al consumidor, sin embargo, a nivel industrial, el Índice de Precios de la Producción (IPP) ha repuntado con fuerza hasta el 3,9%, lo que podría trasladarse a precios finales en los próximos meses.

